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Diez ideas para motivarte e ir al gym

ir al gimnasio

Suena el despertador, te levantas, vas al baño, te lavas la cara, desayunas, te pegas una buena ducha, te vistes, echas un vistazo al calendario y… ¡HORROR!, ¡estás en febrero!, y todavía no has cumplido ni uno de los propósitos de año nuevo.

Algunos de esos propósitos se pueden hacer o recuperar a lo largo del año, pero hay uno en el que se necesita constancia y establecer una rutina, y ese es “Ir al gimnasio” (bueno, ir, y quedarte ya que vas…).

Vale, sí, es cierto, es el propósito que más cuesta, pero aquí está una servidora, para ayudaros a mentalizaros con “Diez ideas para motivarte e ir al gym”.

Eliminar de tu cabeza ir al gimnasio para convertirte en Beyoncé o Ryan Gosling.

Grábate a fuego que vas para estar más saludable por dentro y por fuera. Nada de obsesiones, siempre pensemos en lo que podemos mejorar objetivamente. Sustituir el “Quiero ser como…”, por el “Quiero recuperar flexibilidad, o fuerza, o equilibrio, o mejorar mi postura…”. Ante todo, hay que seguir eso de “Mens sana in corpore sano”. Que de nada sirve tener un cuerpo 10, si tenemos por cabeza un cero a la izquierda.

Aprovechar las últimas rebajas y comprar ropa deportiva “cool”.

Nada mejor para motivarte que verte guapo/a en el espejo, y estrenar nuevos modelitos. Además, por todos es sabido, que ir al gimnasio con ropa estilosa está muy de moda desde hace unos años, y no vamos a ser menos.

Poner de alarma para ir al gym tu tema favorito.

Utiliza tu canción de subidón, tu tema favorito, ése que te pones para motivarte cuando estás en horas bajas, y verás como la música aparte de amansar a las fieras, en este caso, las motiva.

Continuamos con la música, preparar una playlist especial.

Escoge un buen listado de temazos para no perder la motivación mientras vas de camino al gimnasio, e imaginarte que eres el protagonista de un videoclip, y es que a todos nos pasa que cuando vamos por la calle y salta esa canción que nos eleva, nuestra actitud cambia, y parece hasta que levitamos ligeramente del suelo…eso sí, hay que tener cuidado, no vaya a ser que una farola nos pille desprevenidos. Y continuar con esas sensación durante los ejercicios en las máquinas, veréis como salís con la autoestima de Mariah Carey.

Vamos a generar un poco de postureo en Instagram.

¿Cómo conseguir esto? Es muy sencillo. Prepara una buena foto preparándote para tu jornada de sudor, a lo “arreglá pero informal” como Úrsula Corberó (toda una experta en subir fotos de gym en las que sale divina); o Pelayo Díaz, en plan “no creáis, no me cuesta mucho mantener este cuerpo tan perfecto”.

Ir al gimnasio sirve para ejercitar también la vista.

Sí, amigos, sirve para ejercitar la vista, porque haced este simple cálculo: Gimnasio + Monitores/as de Gimnasio = Vistas muy agradables por doquier. Vamos, que os vais a alegrar el día viendo esculturas humanas de aquí para allá, y eso siempre produce un bienestar muy importante para empezar o acabar el día con buen sabor de boca.

Ir acompañado.

Imprescindible en muchos casos, que engañemos a algún amigo para que nos acompañe. Lo típico, y así te obligas a ir, pero eso sí, hay que convencer a alguien que le ponga buena voluntad y disposición.

Interiorizar la sensación que sientes después de esa ducha relajante tras el ejercicio.

Piensa en esa sensación de relajación y ligereza cuando ese monstruo llamado pereza se te aparezca e intente convencerte de que tu mejor opción es quedarte en casa comiendo deliciosas muffins de tres chocolates y lamentándote a lo Bridget Jones.

Conocer gente nueva.

El gimnasio, como cualquier otro sitio social, te da pie a que conozcas gente nueva y ¡venga!, otro grupo más de whatsapp que silenciar (vale, lo sé, esto más que una ventaja es una desventaja, quedaos con lo de conocer gente nueva, a secas). Pensad en lo que une no llegar a la punta del pie en la clase de pilates, mirar a tu alrededor, y ver que no estás solo/a; o cuando no puedes levantar una pesa y se concentran un gran número de miradas solidarias deseando quedar después para consolarte y contar sus anécdotas de principiante.

Los resultados internos/externos que te provoca el ejercicio.

Conseguir más resistencia para aguantar más corriendo cuando llegas tarde al trabajo; agilidad para esquivar a la gente por la calle (captadores de ong’s incluidos), porque ya sabemos cómo va todo el mundo en las grandes ciudades, avasallando sin miramientos; fuerza, si eres becario/a para llevar más cafés en la bandeja y no tener que dar tanto viaje; más relajación, lograr un estado casi zen cuando el jefe te pida que te quedes dos horas más en el trabajo…y caer rendido en la cama sin necesidad de poner la televisión o recurrir a un libro con efectos somníferos para conseguir cerrar el ojo.

La conclusión de todo esto es muy sencilla: “Ir al gimnasio son todo ventajas”, es más, prometo que yo mañana empiezo a ir… ¡uy, no!, mañana me viene mal…de la semana que viene no pasa… o eso intentaré. Y vosotros, hagáis lo que hagáis, que promueva que os sintáis bien, que es lo más importante.

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Cultureta y madrileña como forma de vida; melómana, cinéfila y amante de la fotografía y las novelas gráficas; el teatro y la radio son mis verdaderos amores. Ésta que os escribe, lleva más de diez años paseándome por las tablas como monologuista, ayudante de dirección, actriz, y ahora, dirigiendo y escribiendo mis propias obras ("Where are the trajes", "Tríptico del cataclismo"). Actualmente realizando un programa de radio online (Sun Days en Spreaker), y yendo de sala en sala con microteatro debajo del brazo ("Intactas", "Querida Ava", "Cómo están las cabezas"). En definitita, una mujer del "renacimiento" en el siglo XXI, o lo que equivale a esto, hacer muchas cosas por amor al arte. Y es que mi lema es: "Alimenta tu mente y tu cuerpo con los alimentos que nos proporciona el arte y la cultura, es la única forma de no convertirte en oveja alienada" | @SunCoffeandars

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