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7 cosas que siempre ocurren en Navidad

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En nuestra lista de Spotify y de videos “recomendados para ti” en YouTube ya aparecen canciones navideñas que llevamos escuchando desde principios de Diciembre (en realidad desde el 20 de Noviembre, aunque no lo queramos admitir). Navidad es la mejor época del año: no solo por los regalos, que es la parte favorita de los niños (y no tan niños), sino también porque aquellos que vivimos lejos volvemos a casa y pasamos tiempo con la familia y los amigos y ese tiempo lo valoras mucho más cuando estás fuera durante todo el año, créeme. Aunque cada Navidad es diferente y cada familia la pasa siempre de distinta manera, en cada Navidad hay momentos que se repiten y que se recuerdan de un año a otro con nostalgia y una sonrisa en los labios.

Las fotos familiares

Generalmente después de los cinco platos que te pone delante tu abuela y de los 4 tipos diferentes de turrones que has comido, pasas al champagne. Y ya con la segunda copa a alguien de tu familia se le ocurre la maravillosa idea de sacar el sagrado (o sagrados) álbum familiar: ahí está tu foto desnudo en la bañera, la boda de tus tíos cuando llevaste las arras, las primeras vacaciones de los abuelos… Fotos reveladas que tienen algo que no tienen las del carrete de tu móvil. Todos esos momentos que guardan los más mayores de la familia como oro en paño y que siempre arrancan carcajadas y suspiros melancólicos.

Las tardes de sofá y peli navideña

Esto lo hacemos todos y todas cada año. Llegan las 5-6 de la tarde cuando ya has terminado de comer y en la televisión ponen la típica película americana de navidad: la chica soltera que va a pasar los días de Navidad sola pero que en el último momento encuentra al príncipe azul, la mítica Solo en casa, la de la familia que se compra un perro y lo pierde pero el día de Navidad reaparece por arte de magia… Todas esas películas que son las mismas todos los años, de las que te sabes incluso el guion, pero que te da igual porque vuelves a repetir el ritual: te echas en el sofá con el pijama, la manta y una cajita de Ferrero Rochers al lado. Ahora puedes remasterizar este plan y optar por Netflix & chill, pero aun así el instinto navideño va a hacer que veas una de esas películas ñoñas.

La comida familiar de Año Nuevo

Coincidiréis conmigo que éste es de los peores momentos de la Navidad. La Noche Vieja es para pasarla con los amigos, coges tu entrada de cotillón, barra libre, te pones el vestido que has comprado 5 semanas antes y te echas todo el bote de colonia “porque la noche va a ser legen-, espera un momento… –daria. Y lo es. Pero no te lo pasas tan bien al día siguiente cuando tu estómago no es capaz de asimilar nada y tienes comida familiar con sus entrantes, cuatro platos de más después y el postre. La clave es comer poco, beber mucha agua y escabullirte a echar una señora siesta lo más pronto posible.

Las discusiones de los mayores

Durante, antes y después de las comidas familiares los mayores de la familia siempre se ponen a discutir, siempre. Lo mejor es que entre los gritos de los niños pequeños, la televisión de fondo que, aunque nadie la está viendo, siempre tiene que estar encendida y los ronquidos del abuelo, uno no sabe donde meterse. Lo mejor en estas situaciones es rellenarte la copa de champagne (por tercera vez) y esperar a que los mayores dejen de lado la discusión y que los pequeños acaben dormidos.

El “voy a empezar a…”

Año nuevo, vida nueva; año nuevo, vida nueva; año nuevo, vida…. Esto nos lo repetimos cada 1 de Enero desde que tenemos conciencia. Voy a empezar a ir al gimnasio, voy a mejorar mi inglés, voy estudiar más… Todas esas promesas que nos hacemos a nosotros mismos y que luego quedan en papel mojado en la mayoría de los casos. Estos compromisos de año nuevo están ahí durante dos semanas, lo vas dejando poco a poco y cuando llega Semana Santa ni siquiera te acuerdas de lo te prometiste a ti mismo. It’s human nature.

Las pilas para el regalo del niño

Para los más pequeños de la familia la mañana de Navidad y la de los Reyes Magos es lo mejor del año: se han portado muy bien (o al menos lo han intentado el día anterior) para que Papá Noel y los Reyes les traigan el mejor juguete del mundo mundial y del que nunca se van a cansar (sí, todos sabemos que a la semana olvidábamos los juguetes nuevos). Llega el momento de abrir los regalos y salta la alarma: el juguete necesita pilas. Como es Navidad o la Epifanía, es fiesta y todo está cerrado. Así que para que el niño pare de estar nervioso y deje a los mayores en paz toda la familia se moviliza para encontrar unas pilas que le valgan al juguete, y hasta que el juguete no funcione y el niño haya investigado todas sus funciones, nadie estará a gusto.

El que bebe de más

En todas las familias está ese familiar que empieza con una copa, tras otra y tras otra hasta que se queda dormido. En las cenas familiares después de la comilona llega el champagne, cava o vino espumoso, lo que se beba en cada casa y con ello llegan las risas. El problema está en que sí, con una copa o dos de más estás gracioso, jiji-jaja pero no da tanta gracia cuando esa persona es tu madre o tu padre y empieza a largar cosas vergonzosas de ti de cuando eras pequeño. Ahí es cuando hay que cerrar el suministro de alcohol al menos hasta la siguiente cena.

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Proyecto de periodista de moda y fashion blogger. Amante del yoga, el té y el chocolate. “Act like a lady, think like a boss”. En redes sociales y en mi blog de moda Yolandanih.

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