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9 cosas que hacemos los perezosos

perezoso

Hoy os traigo, como buen perezoso que soy, nueve cosas que hacemos los perezosos.

Estos no…

Miras cuántas horas te quedan para levantarte cuando pones la alarma.

Desde que programas la alarma en tu móvil y te dice : “Te quedan 4 horas” empiezas a contarlas mentalmente por si el móvil se ha vuelto loco, pero no. Te quedan cuatro horas y ahora empiezas a planificar: “Si entro a las ocho y me tengo que levantar a las siete, no desayuno y puedo levantarme a y media”. Pero sabes que al final se te va a hacer tarde igualmente y vas a salir corriendo para intentar llegar lo menos tarde posible.

“Solo pienso en la siesta.”

Lo mejor que se nos puede pasar por la cabeza nada más levantarnos es la palabra “SIESTA”. Es lo que nos motiva a tomarnos el madrugar con optimismo.

“Te envío un audio.”

¿Escribir? ¿Por whastapp? Qué pereza. Eso ya es para los desfasados. ¿Quién va a querer escribir cuando con sólo darle a un botón pueden escuchar tu dulce voz?

“¡Me meo! Bueno, no tanto.”

Ese momento en el que acabas de meterte en la cama con una montaña de mantas encima tuya y de pronto tu vejiga decide estar a punto de explotar. Y ahí es cuando piensas: “Me duermo y se me quitan las ganas”. Y lo sabes.

“No me encuentro bien. Hoy me quedo en casa.”

¿Quién no ha dicho que se encontraba mal para no salir de fiesta y así poder quedarse en la cama con comida y una larga noche para ver series? Y temiendo que no se lo crean, van y se lo tragan.

“Cinco minutos más.”

Y todos sabemos que esos cinco minutos más se convierten en algo más que cinco minutos. Y claro, o llega tu madre superpoderosa a sacarte de las garras de la maligna cama, o tú, como víctima, no puedes hacer nada y decides rendirte.

“Vaya basura están echando en la TV. Voy a cambiar de canal.”

¿Dónde está el mando? TCHAN, TCHAN. Ahí está, burlándose de ti. En la mesa a lo que parece a cien kilómetros de ti. Y tú intentas con medio cuerpo en el aire y los pies en el sofá alcanzarlo estirando el brazo como si fueras uno de los 4 fantásticos. Pero al final, decides que lo que estás viendo no está tan mal.

“Voy a probar mis dotes de yoga.”

Lo bueno es que los perezosos somos unos expertos en yoga y todas las artes que tengan que ver con ella. Por ejemplo, cuando se nos cae algo al suelo, no nos agachamos, pero no por pereza sino para poner en práctica todas nuestras partes del cuerpo. Y empezamos a intentar coger lo que se nos ha caído con los pies. Y encima hacemos ejercicio, ¡pa’ que luego nos critiquen! Aunque, eso sí, cuidado con lo que coges.

“Estoy descansando los ojos.”

A mí esta es la que más gracia me hace. Ese momento en el que alguien te está hablando y tú vas cerrando los ojos y te dicen: “Tío, ¡que te estás durmiendo!” Y tú muy digno dices: “No tengo sueño, solo descanso los ojos”.

Los perezosos no estamos muy bien vistos por la sociedad. Y de verdad que no somos tan vagos. En fin, el cargador está en la mesita de noche y la batería del portátil se está agotando. He intentado estirar el brazo, pero no lo alcanzo y casi me mato. Y no es por pereza, es porque está muy lejos y es correr un riesgo innecesario. Lo juro.

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Futuro filólogo inglés. Vivo en un continuo traductor español-inglés. Adicto a las series, música y chocolate. Creador del blog personal www.elabuldelasvidas.wordpress.com donde los sueños cobran vida a través de letras. Proyecto de escritor. Soñando en grande | @Daniels204

1 COMMENT
  • Alicua 11 febrero, 2016

    Ey!!!, por qué no hay audio para comentar este post?!😂😂😂
    Tan real como la vida misma…

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