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Cosas que tus padres te obligaban a comer

comidas de madre

Es la pesadilla de todos los padres, y no, no estoy hablando de cambiar pañales, lo que realmente les preocupa es que su hijo coma de todo, ¿hay algo peor que tu hijo sea un “triquismiquis”?

El drama de las verduras

Zanahorias para la vista, lentejas para el hierro, y brócoli ¡que tiene pinta de sano! Aunque la realidad es que el 99% de los niños cuyos padres no son bloggers suecos vegetarianos (si, os estoy mirando a vosotros “Green Kitchen Stories”), tienen sus likes y dislikes en la mesa. Yo por ejemplo, abarqué todo lo que viene siendo la sección de frutería… Pero tranquilos, aquí hace su aparición la audacia, el ingenio, los #trucosdelalmendruco. Camuflar las verduras cual ninja, aplicar la regla de puré y vencerás, o directamente no decir ni mu sobre lo que estás comiendo.

Un zumo para mi hijo

Mi madre por ejemplo, empezó a darme el zumo de naranja poquito a poquito, tan poco a poco que el vaso era de jarabe, si, un chupito de zumo de naranja (y recién levantado de la cama, aún entre las sabanas y con ojos entreabiertos sin poder siquiera identificarlo). Con el tiempo fue agrandando el recipiente, pero siempre colado (¡no pasaba yo ni un grumo!) y nunca en la mesa, no consiguió que lo tomara en otro sitio que en la cama y noctámbulo perdido.

Oda al verde

Luego la gran temida, la pesadilla de las pesadillas, la lechuga. ¿A que niño le gusta eso? Verde, mojado, y yo que se que más, ¡si no me la comía! Pero parece ser que ahogando a la solitaria hoja en un profundo baño de vinagre y seguidamente rebozada en polvitos para ensalada “avecrem style” conseguí engullir algo de verde (obviamente de verde poco le quedaba ya…).

El gran desconocido: el tomate

Hasta ahora os he contado grandes éxitos; como conseguí beber zumo de naranja (colado, dormido, unos 5ml al día), como devoraba la lechuga (más bien en escabeche que no aliñada),… ¡pero no penséis que todo eran victorias!, os dije frutas, y por si no lo sabíais el tomate también es una fruta, yo con 5 años ya lo sabía, y parece que no lo he olvidado, porque el tomate crudo a palo seco no me lo como ni ahora.

Quizás lo más increíble sea que después de todas las peripecias y esfuerzos, a día de hoy soy vegetariano. No, mi madre no se lo cree tampoco.

De toda la vida se han envuelto los dátiles en bacon, y no, nadie se come el dátil. Kike Adela

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Food Blogger amante de la fotografía, el diseño, y el café! [Con leche de soja fría, sin azúcar y en vaso.]

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