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Los mejores discursos de los Goya 2016

daniel guzman goya 2016

Dar las gracias a veces es más complicado de lo que parece, no me refiero a que no sepamos responder cuando nuestra madre nos da la pista: “¿qué se dice?”, me refiero a que no se olviden todas las caras que tienes la obligación de mencionar si no quieres que dejen de ser caras y se conviertan en setos el resto de tu vida. Pero por supuesto los nervios, la tensión, un teatro abarrotado de gente y millones de personas despiadadas con Twitter en la mano esperándote para ponerte a parir, influirán para que sea bastante probable que de tu boca salgan suspiros, balbuceos, gimoteos y poco más de lo que tenías en mente.

Sin embargo, hay casos de gente con tablas, gente capaz de contener la emoción, las lágrimas, mirar al horizonte y pronunciar unas palabras que hacen que la emoción y las lágrimas aparezcan en la cara del receptor y todo esto, en menos de un minuto. Este Ranking no va de si se merecían ese Goya o no, va de que merecen otro más por dejarnos los mejores discursos de la gala.

Dani Rovira

Empezamos por uno que no ganó, pero que tiene más arte que uno que tenía mucho arte. Si he de quedarme con un discurso es con el que le dirige al ministro de educación y cultura, probablemente lo más memorable de su noche. Pidiendo que le analizase sintácticamente el ya popular dicho del castellano de nuestro tiempo: “Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde”. Brutal, como su frase para el cierre: “Llega el momento en el que no queremos lujos, ni vivir por encima de nuestras posibilidades, lo que queremos es techo y comida”. Una de cal y una de arena. Fino, fino, filipino.

Lucas Vidal

Un auténtico figura subiendo a recoger su segundo Goya como el que recoge setas en Soria. Y con un ataque de sinceridad y lucidez adelantaba que acabaría la noche en el Toni2, TOP. No sé porqué me da que en las próximas semanas no se va poder ni entrar a este lugar de culto. (Iré haciendo cola.)

Ricardo Darín

Un caballero oficial de la corte argentina no podía irse de los Goya sin dar un recital de clase infinita, primero saludando a todos los contrincantes a los que había machacado con su interpretación colosal, a continuación preservando el honor de la dama Natalia de Molina a la que habían cortado previamente en su discurso metiendo una pullita a los responsables de la gala, y dejó el escenario no sin antes dedicar su Goya de la forma más sencilla al que todos le debemos un agradecimiento por regalarnos a este fenómeno: a su viejo.

Miguel Herrán

Cuando creía que la historia detrás de este chaval no podía ser más de película, va y estruja mi corazón sin compasión contra el suelo con un discurso en el que le dice lo más bonito que se le ha dicho hasta la fecha a un jefe y al que sólo le faltaba banda sonora: “Me has dado una vida, Daniel”.

Daniel Guzmán

Y para terminar, una confesión: este señor es el culpable de que secara unas lágrimas por el cine, algo que no me pasaba desde Forrest Gump. Con un final épico como si de una película se tratase, “A cambio de Nada” terminó en un auditorio a los pies de Daniel Guzmán, el triunfador de la noche, un hombre que ha llevado la categoría trabajo a la altura de sueño, alguien que sólo con su cara de emoción consiguió tocar más fibras que ninguna de las nominadas en toda la gala, y que hace el regalo más precioso que un nieto puede hacerle a su abuela. (Ya puede darle una buena propina.)

Me despido con unas palabras, seré breve, antes de que me pongan la musiquita: ¡viva el cine español!

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Empecé paseando mi pluma (estilográfica) en Del Campo Saatchi&Saatchi y cuando quise darme cuenta ya me habían abandonado en las oficinas de Grey Madrid sin despedirse siquiera. Y aquí sigo, tengo café gratis y aire acondicionado así que aprovecharé para escribir de cine… | @DonJaimon

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