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El futuro, una fiesta con la peor de las resacas

El futuro pelicula

Luis López Carrasco aborda su primer largometraje en solitario tras varios largos dentro del colectivo “Los Hijos”, y desde ahí plantea un cine de autor nuevo y experimental. Muy pocas películas, por no decir ninguna, se han hecho sobre los 30 años de democracia desde una óptica tan incómoda pero realista y cruda.

Para hablar de “El Futuro” nos situamos en 1982, Felipe Gónzalez ganas las elecciones generales y a través de una radio escuchamos “el futuro” en medio de una fiesta. Y en la atmósfera de esa fiesta transcurren esas esperanzas, ilusiones y espíritus alegres en donde todo era futuro. La película es un ejercicio para retrotraerse al pasado echando mano del cine más experimental y de pensamiento, que nos da una radiografía de lo que fuimos y de lo que también seguimos siendo. El futuro es ese juego de ideas y deseos, de expectativas que nunca serán presente, porque sin darnos cuenta y con el paso de los años estamos viendo el futuro desde el mismo punto del pasado.

No es una película fácil de disfrutar pero tampoco está pensada para ello, supone un viaje a la antesala de la desolación y desesperación del presente. 31 años después seguimos en aquella fiesta en donde ellos somos nosotros, aquí la pantalla se convierte en un juego de espejos de donde estamos y de donde no estaremos nunca. Y así el sonido y la imagen se rompen, como la realidad y el futuro, a través de un retrato de la alegría y la esperanza.

Una película que hoy más que nunca necesita ser vista para reflexionar, para encontrar ese punto crítico, ese punto agrio de “modernidad”, “avance”, “democracia” y “futuro”. El futuro hecho a medida de la desesperación, y de ahí nace la película y así nos la presenta su director en poco más de una hora de película rodada bajo el lema del “low cost” y en 16 milímetros, labrando un nuevo cine que consiste en jugar con la forma y el discurso, experimentar con ellos para ofrecer un cine complejo, de pensamiento, de irreverencia y de diálogo.

Actualmente se puede ver en la Sala Borau en la Cineteca de Madrid, pero ha ido y va de festival en festival cinematográfico, yo personalmente tuve la suerte de verla en Cineuropa con un posterior debate con el director. Si tenéis la oportunidad de verla, no dudéis en hacerlo.

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Redactora en la sección de cine en Iamhere Magazine | @sandra_pampin

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