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Inés Donoso: Me gusta la música que esté bien hecha

ines odosa

Inés Donoso, camina por Malasaña pensando en música. Ella vive y respira por la música. A veces una mujer, que parece normal, se convierte en una supermujer al ponerse enfrente de su batería. Aquí un paso por su vida y su música, un paseo que enseña el sacrificio de vivir por y para la música.

La música siempre forma parte de las personas. La música da tanto recuerdos como alientos, ¿cómo empezó tu pasión por la música?

Mi primer recuerdo es con tres años, por aquel entonces mi padre tocaba lo que para mí era un gigante de metal del que salían sonidos (con el tiempo aprendí que aquello era una tuba) y yo me quedaba embobada.

Mi hermana, varios años mayor, ya había empezado a estudiar música y mi casa iba poco a poco llenándose de instrumentos cada vez eran más apasionantes. Para mí fue algo natural, como ir al colegio, año tras año, matrícula tras matrícula.

Decidir ser músico siempre es algo difícil por lo duro que es, el poco respeto y lo que cuesta vivir. ¿A qué edad lo tuviste claro? 

Empecé a estudiar con seis años, y más que una decisión, ha sido un modo de vida. Tuve una crisis a los diecisiete cuando estaba terminando Bachillerato y las Enseñanzas Profesionales de Piano y Percusión, porque como era la que hacía cada año sin plantearme, no tenía claro si era vocación o tradición.

Decidí que nada me llenaba más que la música y no me equivoqué, por lo que la firme decisión de convertirme en músico profesional llegó con la mayoría de edad y es probable que lo haya celebrado con mi primera cerveza legal.

¿Por qué elegiste la batería frente a otro instrumento? ¿Qué estudios tienes?

En realidad escogí la Percusión. Según mi madre, tocaba la vajilla completa con dos años. Siempre estaba dando palos y, en los Reyes de mis tres años, pedí una batería, y me la trajeron. ¡Me la cargué en nada!

Cuando tenía catorce años, se incluyó la especialidad de Percusión en mi conservatorio y me preparé el acceso a Grado Medio. Esa fue la gran elección. Una vez acabados los dos profesionales, decidí tirar por las baquetas para hacer el Superior en Madrid. ¡Y en esta ciudad me quedé!

La batería vino después. Cuando estaba cursando la carrera quise ampliar miras hacia la música moderna y no sólo centrarme en el clásico. Le di una oportunidad y me ha atrapado de tal forma que me tiene casi absorta.

Háblanos un poco de ti. ¿Cómo logras compaginar tu trabajo y tu grupo? ¿Puedes decir que vives actualmente de la música?

Vivo de dar clases de música y de tocar clásico y moderno. Compaginar mi trabajo y mi grupo es fácil, porque puedo permitirme el lujo de separar mi doble vida: de lunes a jueves soy profesora, y de viernes a domingo, músico.

foto perfil¿Qué estilo te gusta más musicalmente y cuáles tus influencias?

Me gusta la música que esté bien hecha, que no tenga un fin meramente comercial y que no trate al público de idiota.  Últimamente escucho mucho a Analogic, Rufus T. Firefly, Fizzy Soup, Mabü,… También a amigos como Davile Matellán, Danny Leiva, Lantalba o Gonzalo Alcina.

Por norma general, suelo ir mínimo a un concierto de un grupo totalmente desconocido para mí cada semana. Si puedo, a dos. Para mí sería raro que yo intente vender mi música a desconocidos, cuando ni yo misma le estuviese dando la oportunidad a otros. Además no sabes lo que puedes aprender y es mucho.

Hay muchas mujeres que destacan en la música, pero conocidas por percusionistas o bajistas hay pocas. ¿A qué crees que se debe? ¿Cómo se puede potenciar eso?

Hay mujeres instrumentistas muy buenas, también baterías y bajistas, pero es como si siempre estuviéramos un paso por detrás, cuando no es así. También creo que la tendencia está empezando a cambiar y empiezan a aparecer grupos mixtos, algo que me parece muy enriquecedor.

¿Qué mujeres destacarías en el ámbito musical en el que te mueves?

Siento especial devoción por Blanca García, chelista y compañera en La Buena Vista. Lo que hace esa mujer cuando toca su instrumento es algo que no puedo expresar con palabras.

¿Cuál es tu grupo ahora y qué planes de futuro tienes?

La Buena Vista es mi proyecto personal, aquel por el que daría un riñón si fuera necesario y en el que pongo todo mi corazón. Ahora mismo estamos en la fase de preproducción del que será nuestro próximo EP y el cual grabaremos durante el mes de diciembre en el Estudio Uno.

En La Buena Vista somos 6 miembros con gustos musicales e influencias tan diferentes, que van desde Queen a grupos de Ska, pasando por música clásica y el pop más actual de Miguel Bosé o Izal, por lo que la música que creamos es algo especialmente único.

De todas las disciplinas para tocar a mí me encanta el rock y el jazz. También creo que el jazz es el más complicado. ¿Para ti cuál lo es?

Cada estilo tiene diferentes dificultades y no pueden compararse. Lo suyo es pillar bien la técnica, el sonido y el lenguaje propio de cada uno de ellos para poder disfrutarlos sin tener una ansiedad constante por no controlarlos.

¿Qué canción te gustaría tocar pero crees que aún es mucha canción para ti?

Partiendo de que la música es trabajo y trabajo, no creo que haya nada que no pueda tocar con las horas de estudio necesarias.

Rapidez mental de Inés Donoso

Grupo musical: Izal.

BSO de tu vida: Toda la parte sinfónica de “El Rey León”

Autor favorito: Mendoza.

Vinilos o stream o ambos: Ambos.

Un sitio para salir en Madrid: Cualquier sala de música en directo. Una ciudad: Praga.

Un recuerdo: un viaje a Asturias.

Un sonido: un plato crash rompiendo.

Un instrumento: marimba y batería, ambas.

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Batería. Apasionado de la música, el arte, viajar y fotografiar. Vivir por y para la música como definición.

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