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Entrevista Mürfila: “Eso del “Rock star” es una tontería, es una farsa”

murfila
Mar Orfila nace el 19 de marzo de 1977 en Barcelona. Hija de padre actor y madre escenógrafa, su vida se liga desde muy pequeña al mundo del espectáculo. A los 14 años le regalan su primera guitarra eléctrica, con la que más adelante empezará a interesarse por el mundo del rock.

 


Estudió un módulo de realización y producción en el EMAV, una escuela de Barcelona. En esta época nacerá su primera banda, Krunch, a la que entra como guitarrista, pero de la que acabará convirtiéndose en la cantante. De aquí pasó a formar parte de otro grupo, Örn, donde encuentra la estabilidad artística que necesitaba, hasta que 7 años después de haber iniciado el proyecto decide empezar su propio camino. Sería el nacimiento de Mürfila.
  
¿Cómo definirías a Mürfila?
Me considero ecléctica, cañera, intensa, tozuda y creativa.

En la web existen una serie de tags que se relacionan contigo. Son los siguientes: rock alternativo, femenina, especial, creativa, guitarra, suave, transgresora… ¿Qué te parecen? ¿Se ajustan de algún modo a tu definición?
¿Suave has dicho? Me gustan todas, aunque la de suave no la entiendo. Igual es el pelo (bromea entre risas). El resto pienso que sí.

Según la página Last.fm guardas ciertas semejanzas artísticas con Belén Arjona, Nena Daconte o Pastora. ¿Estás de acuerdo?
Ninguna de las tres. No.

¿Cómo ha sido el camino hasta aquí?
Yo empiezo a tocar a los 19 años con una banda, pero muy underground, tocando por Barcelona, Cataluña… De esta banda empiezo a tocar en otra, que son más maduros como grupo y es Örn, con los que estuve 7 años. Para mi esta es mi formación básica. Tocamos un montón y con ellos “pillé” las tablas. Éramos una banda muy cañera y eso me ha quedado, sobre todo en la energía del directo.

Mürfila nace cuando decido que quiero hacer algo más personal y yo sola, porque tener una banda está muy bien, pero es un poco sacrificado. Es como un matrimonio, se agota el amor y al final dices, basta. Quería hacer mis canciones y no depender de nadie.

Con tus bandas anteriores todas tus canciones eran en inglés. ¿Por qué has decidido cambiar ahora al castellano?
Fotografía de Teresa Marina
Supongo que por moda o por influencias empiezas a cantar en inglés, es más fácil componer y más sonoro, el inglés suena muy bien. Pero llega un momento en el que te lo planteas como reto: igual es más gratificante decir cosas y que la gente te entienda. Porque el inglés llega más estilísticamente, pero no llega tampoco el discurso, no saben de qué hablas. Y realmente no tiene nada que ver, cuando la gente canta tus canciones es alucinante.

¿Hay algo que haya quedado de esa etapa anterior en la Mürfila actual?
A nivel vocal luce más mi voz en inglés, y en general es así, porque es muy difícil decir una cosa en castellano, cantarla y que tu voz luzca. Y estilísticamente, creo que la caña ha estado ahí siempre. He sido bastante fiel a mis inicios, en este sentido.

Después de 7 años con Örn se cruza en tu camino el productor Aurelio Morata y te propone hacer una maqueta en solitario, ¿cómo fue aquel momento?
Es como una necesidad, sale de mi y gracias a que está él lo puedo hacer, porque si no estás solo. Y pudimos levantar el proyecto. Lo tuve súper claro. Tenía que sacrificar algo muy bonito que era la banda, y duele, duele mucho, pero hay momentos en los que tienes que sacrificar cosas.

Y al poco tiempo es Sony Music quien te ofrece la oportunidad de grabar tu propio disco, “vamos a hacer pupita”. ¿Qué tiene Mürfila distinto al resto?
Ni puta idea… (Entre risas) Supongo que el hecho de ser tía, cañera… Hay mucha gente que me lo dice, que faltan chicas roqueras. Además haces un poco lo que te da la gana y eso supongo que se nota. Cada proyecto es sorprendente, no te repites.

Estas bandas que hacen siempre lo mismo, yo no lo entiendo. Me considero una persona en evolución constante y eso se refleja en los discos.

Tu vida acaba de dar un vuelco tremendo, ¿cómo asimila alguien este cambio? ¿Hay algo personal que haya cambiado?
No, para nada. Tengo los mismos colegas de siempre. Me considero una persona normal, soy currante. Como siempre… Pienso que para asegurarte una carrera tienes que tener los pies en el suelo y currar cada día. Eso del rock star es una tontería, es una farsa.

Durante esa época ganas el premio al “Mejor Cortometraje de 2003”. ¿Cómo empieza esta afición por el mundo audiovisual?
Entré de rebote después de acabar BUP, a estudiar un módulo de Realización y Producción, y me gustó. Allí decidí que quería estudiar cine y hay una escuela en Barcelona, que está muy bien y es el ESCAC. Pude entrar después de hacer las pruebas y la verdad, que recuerdo esos 4 años súper bonitos.
Fotografía de Teresa Marina
Me especialicé en dirección y de proyecto de final de carrera tenías que hacer un cortometraje, entonces surgió la oportunidad e hice el corto que yo quería, que defendí hasta el final. A partir de ahí, quizás la ficción la he dejado bastante, pero sí que he estado más en videoclips.

Y siguiendo con tu carrera, no sé si sabes que, el single “me pones”, de tu segundo disco, logró colarse en los altos puestos de las listas radiofónicas latinas de EEUU.
Pues no tenía ni idea (se ríe sorprendida). ¡Qué fuerte!

¿Qué hay del mercado fuera de nuestras fronteras? ¿Te planteas nuevas metas?
Sí. Pudimos ir a EEUU hace 2 ó 3 años y sorprendentemente había fans y yo ¡flipé bastante! Tocamos en Los Ángeles y había una chica que había cogido el coche desde San Francisco, seis horas para plantarse allí… y es, increíble.

Siempre me llegan inputs de fuera, así que queremos ir. Este año o el próximo vamos a intentar abrir mercado por allí.

Quizás la webserie que has lanzado sea una buena carta de presentación.
Puede ser, pero yo creo más en la fuerza de las canciones. Al fin y al cabo lo otro, es más parafernalia, adorno. En el fondo lo que llegan son las canciones.

Es una gran crítica a la industria musical. ¿Crees que se está jugando demasiado con lo que es la música?
Más que nada, es que se desmorona. Se complica por ratos y no es nada fácil ahora mismo para una banda o para un músico, incluso uno consagrado, sacar adelante su carrera. Por todo; por las discográficas, por tener que alquilar una sala para tocar, que eso en EEUU no pasa, por cierto… Se te hace todo un poco cuesta arriba.

Y si ya es difícil de por sí, parece que algunos se empeñan en poner más impedimentos. ¿Te parecen desmesurados los cánones a pagar?
Me parece desmesurado. Yo no estoy contra la SGAE, que defiende el derecho de autor y eso nos beneficia. Pero estoy en contra de algunas medidas que ha tomado.

Tras esa webserie lanzas tu tercer álbum, “I love Ü”. ¿Qué significa esa diéresis que te acompaña siempre? Mürfila, Örn, Ü… ¿Hay algo especial detrás?
Empezó con Örn como una cosa estilística. Örn es abreviación de ornitología y nos pareció bonito poner la diéresis. Y cuando empezó Mürfila, pensé que yo venía de eso, que no podía pasar por alto que me había formado allí. Así que es un homenaje a esa banda.

Se te ve una mujer muy segura de ti misma, con una personalidad arrolladora y muy concienciada con lo que haces. Quizás una de las canciones que más se acercan a esta descripción sea Lady la Llama. ¿Hay algo en ella que sea de Mar Orfila?
Puede ser (se ríe). Yo cuando escribo, normalmente, no escribo mucho de mí y así es en este caso; pensaba en una chica, no me veía a mí. Pero es curioso, porque de repente, sí que encuentro lazos con Lady la Llama.

¿Por ejemplo?
Decidida, si quieres algo vas a por ello. Aunque tengas un no, al menos inténtalo.

Quizás con este disco nos imaginamos los directos con unos acústicos puros, donde se empaste tu voz y la guitarra. ¿Has compuesto los temas con esa intención?
Sí. Queríamos acercar lo máximo el disco al directo, porque pienso que es uno de los fuertes de Mürfila. Pienso que lo hemos conseguido. La voz está más empastada, más para el directo.

 


Fotografía de Teresa Marina

Yo, como espectador, cuando voy a ver un directo, quiero que se mate el cantante, que se mate la banda. Nosotros salimos y lo damos todo, sino ¿para qué vas a salir? Algunos días estás menos, pero intentamos darlo todo.


Hablando de conciertos, los tuyos no pasan desapercibidos. Son originales, transgresores, únicos… ¿cómo los planteas?
Están estudiados. Mola improvisar sobre una base sólida, porque a mí me gusta improvisar, pero que todo esté claro. Se habla con los músicos, hay ensayos…

Con este álbum hemos visto un cambio. Ahora tienes un look mucho más “salvaje”. ¿Qué importancia le das al estilo de un artista? ¿Crees que es una forma de exteriorizar actitudes o simplemente un modo de distinguirse respecto a otros?
Es importante sacarle partido a tu personalidad y que esté acorde con lo que cantas. No tendría sentido que yo saliera de rosa fucsia, que es más “Chari”. El rock es más negro, es más brillante. Y a mí me gusta.

Teníamos el recuerdo de ti de los videoclips de “Loko” y de “Mi guitarra quiere rock”. Ha habido un cambio…
Ahora lo pienso y el primer disco es como muy aniñado, muy naif y la estética también lo era. Me veo y digo, ¡que niña! En este me veo un poco más agresiva, pero va con el rollo.

¿Todo esto tiene algo que ver con esa chaqueta Ü?
Sí, pienso que esa chaqueta lo define muy bien. Esa chaqueta lo define todo.
Son 400 tachuelas ¡puestas a mano! Estuve una semana, que mi mano ya no podía más. Y a parte, pesa…

En la última semana la canción más escuchada ha sido “Azul y gris” pero la que más triunfa de tu carrera es “Me pones”. ¿Coincides con tus fans o tienes debilidad por alguna otra?
A mí me flipa “Azul y gris” y tocarla en directo es brutal, porque sientes que llega mucho y a mí me ayuda a transportarme. Es un tema súper orgánico y me gusta, pero le tengo mucho cariño a “Mi guitarra pide rock”. Me encanta. Supongo que la tocaré siempre.

Fotografía de Teresa Marina

En tu canción “Soy humano” se representa la realidad del hombre en sus dos polos opuestos. ¿Podemos decir que con tu música pretendes hablar de forma clara, real, o lo más naturalmente posible?

Sí, creo que sí. No necesariamente tengo que haber pasado algo muy fuerte, pero me transporto y me apetece hablar de experiencias, igual no momentáneas, tal vez pasadas y empiezas a desarrollar un tema.

Ligado al álbum has desarrollado la caja súper Ü. ¿Cómo se te ha ocurrido? ¿De dónde sale la idea?
Esto sale creo que de Raúl, que es el manager con quien empiezo a trabajar este disco. Cuando lo conocí él me propuso el proyecto de “I love Ü”, la webserie y me encantó. Nos pusimos a currar y una vez sacado el disco, que queríamos que fuera sencillo y así lo hemos hecho, teníamos la idea de hacer algo más completo. Y al final lo pudimos hacer, que son esas 30 cajas, que están muy ligadas a la serie. Ya se han vendido, quizás hagamos más, no sé.

El disco y la webserie están siendo todo un fenómeno en Internet. Y además, sueles apostar por las redes sociales para promocionarte ¿Crees que es algo fundamental trabajar en los ámbitos multimedia?
Para mí sí, lo es. Es una herramienta brutal de promoción, de constancia… Porque pasaba mucho que si no sonabas en la radio era que no existías. Y ahora lo estamos viendo, puedes ver el día a día de un artista y su trabajo. Puedes hacer un seguimiento.

Además es lo que te hace estar más en contacto con tu público.
Sin duda. Para mí es muy importante. La gente es la que te hace crecer como artista y el saber qué piensan, qué opinan para mí es importante.

Texto Paloma Piqueiras
Fotografía Teresa Marina
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