Home / Cine y Tv  / Hollywood pierde su estrella

Hollywood pierde su estrella

El público ha hablado. Y es que Hollywood ya no es lo que era tras la última gala de los Oscars.
Pudimos comprobar la hemorragia de encanto que está padeciendo el cine desde hace años. ¿Dónde ha quedado el glamour de Audrey Hepburn, la elegancia de Rock Hudson o la pasión de Scarlett O´Hara? Ellos sí que  hacían películas por “amor al arte”. El caché carecía de importancia y dejaba paso a la experiencia, la innovación y a los grandes guiones y directores. Eso es CINE, en mayúsculas. Pero no nos engañemos, ese cine murió con dichas estrellas hace años. El cine que nos queda es más un negocio que un arte. Ahora únicamente se busca el beneficio, aunque eso implique elegir caras taquilleras en vez de guiones portentosos.

Centros de desintoxicación, estancias en prisión, religiones polémicas…estos son los actuales sets de rodaje, ni más ni menos. Hemos creado una generación escasa de talento pero, eso sí, a la moda. Y es que en vez de forjarse actores, se crean portadas de papel couché.
Exclusivas aparte, deberíamos entonar el mea culpa. Por ser un público conformista, por dejarnos engañar por caras bonitas cuando en el fondo ya sabemos lo que esconden. Sin embargo, mes tras mes vamos detrás de estos estrenos por los nombres como si eso fuese un seguro de calidad. Debemos reivindicar el papel del director, del guionista…y no que las películas lleven el apellido del actor o actriz de turno. Quizá otras propuestas no sean tan glamourosas a simple vista, pero ya es hora de dejar a un lado los prejuicios, sobre todo cuando ya van demasiadas desilusiones con películas que todo lo resuelven con patriotismo, plagas, explosiones, brujería y la jovencita de moda. Lo peor es cuando descubres, sentado en la butaca, que eso será todo durante las siguientes dos horas. Porque la triste realidad es que hay demasiadas películas en las que te dan ganas de aplaudir, pero sólo porque ya han llegado a su final. Y es que hoy en día, la calidad de una película ha pasado a depender de las caras bonitas y los efectos especiales.
 
No lo entiendo. A mí que me expliquen por qué Angelina Jolie cobra 15 millones de dólares por película o cómo es posible que a Russel Crowe se le conceda un helicóptero para ir del set a su mansión, que Julia Roberts se bañe sólo en agua mineral o que Tom Cruise se permita el lujo de prohibir que le miren a los ojos durante los rodajes. No señores, no confundamos glamour con estupidez. Estas personas no entienden el privilegio de hacer cine, que nada tiene que ver con los ceros de un cheque. Y, siendo sinceros, cada vez las películas son menos costosas (que no ambiciosas), y  es que los avances técnicos son sensacionales: uno de los últimos capítulos de House fue rodado con una cámara fotográfica reflex, algo que cada vez es más común en la cinematografía.

En conclusión, no importa la forma ni el medio; importa la idea del cine como fábrica de sueños, como vía de escape, como forma de crecer como personas. Pero es evidente que, cuando el dinero entra por la puerta, el arte salta por la ventana. Si Audrey Hepburn levantara la cabeza…
Texto Marta Herranz
banner

Revista de entretenimiento sobre el talento español. Hablamos de tendencias, música, cine, lifestyle y arte.

NO COMMENTS

POST A COMMENT