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La inteligencia no está reñida con la televisión

superdotada

Superdotado o con altas capacidades. Llámese así a la persona que aprende mayor ritmo, mayor profundidad y amplitud que sus iguales, sobre todo si trabaja con desafíos adecuados a su capacidad y se encuentra en familias y entorno educativo el apoyo y la guía adecuadas.

La superdotación va ligada a ciertas características cognitivas, motivacionales y de personalidad. Por lo general, poseen una memoria extraordinaria que les permite relacionar y recordar con facilidad ciertos contenidos, así como una concentración exagerada si la materia tratada es de su interés. No obstante, esta capacidad innata no les permite realizar operaciones matemáticas como si de una calculadora de la NASA se tratará. Son inteligentes, no marcianos.

Son niños, jóvenes y adultos que destacan por su curiosidad, por buscar el porqué de las cosas, no se quedan con la explicación plana y lineal, sino que se esfuerzan por dotarla de una mayor profundidad. Tienen un humor sofisticado y, en el caso de los más pequeños, prefieren relacionarse con gente más adulta, lo que conlleva, en ocasiones, la marginación de sus iguales e incluso el acoso escolar.

Ahora que ya sabemos cómo es un superdotado, ¿no os viene a la cabeza algún personaje televisivo que responda a estas características? Uno o más bien una que se adecúa a estos rasgos es Lisa Simpson, una de las integrantes de la popular familia amarilla. Dado su potencial intelectual, no acorde con una niña de tan solo 8 años, en uno de los capítulos es invitada a entrar en Mensa, la asociación internacional de superdotados.

Pero si hay otro personaje que destaca por su carácter inteligente ese es, sin ninguna duda, Sheldon Cooper, de Big Bang Theory. Este físico teórico, con un coeficiente intelectual por encima de los 160 puntos, destila una capacidad sobrehumana para comprender y explicar todos los entresijos que rodean a la teoría de cuerdas y otras cuestiones físico-astrológicas que quedan lejos de nuestro alcance. No obstante, su superdotación viene unida a un carácter extraño y metódico, insufrible para los que tienen que convivir con él. Carece de habilidades sociales y quizás padezca el famoso síndrome de Asperger, pero a pesar de ello, aunque increíble que parezca, consigue pareja, la doctora Amy Farrah Fawler. ¿Son parecidos? La duda ofende… ¡Como anillo al dedo!

Nos hemos detenido en la ficción extranjera, pero ¿qué ocurre con las series de nuestro país? En la historia actual del formato televisivo más visto en España también nos deleitamos con algunos personajes caracterizados bajo el atributo de superdotados. ¿Recordáis alguno? Si no es así, hoy en Iamhere Magazine os dejamos algunos que probablemente os suenen.

José Miguel Cuesta – Aquí no hay quien viva

Aunque ahora nos venga a la cabeza el videoclip de “Los Burlaos”, donde Eduardo García muestra casi la imagen de un pandillero de los suburbios de Los Ángeles, en sus años más tiernos, este actor dio vida a José Miguel, el miembro más pequeño de la atípica familia Cuesta en Aquí no hay quien viva. Mal estudiante y enganchado a los videojuegos, a pesar de sus 12 años, Josemi es la cabeza pensante del Consejo de Sabios, un grupo de amigos de más de 30 años que se reúnen en el videoclub contiguo al edificio donde residen todos para debatir sobre sus deslices amorosos.

Sus padres, convencidos de su hiperactividad, le realizan un test de inteligencia. Los resultados, para lo sorpresa de todos ofrecen un dato sorprendente: José Miguel no tiene TDAH, es superdotado. Para no desaprovechar su potencial, su padre y tía deciden enviarle a un internado de niños con altas capacidades en Canadá, algo que el joven rechaza por completo. En el último minuto, su progenitor se guía más por el corazón que por las ambiciones y rechaza la oferta.

Lorenzo Montero – Hermanos y Detectives

En 2007, adaptada de la serie argentina Los Simuladores, aterrizó en Telecinco Hermanos y Detectives, y con ella un nuevo personaje con altas capacidades. Rodrigo Noya interpretó a Lorenzo Montero, un joven que, tras la muerte de su padre, viaja de su Argentina natal a España, donde convivirá con su hermano Daniel (Diego Martín), policía de la Brigada de Homicidios, al que apenas conoce.

La curiosidad del pequeño, su increíble sentido lógico y su cabeza bien amueblada le llevará a interesarse por el trabajo de su pariente e incluso resolver alguno de los casos que al policía le traían por la calle de la amargura, lo que permite fortalecer los lazos de unión entre ambos. Se convierte en todo un detective, pero su afición por la resolución por los casos policiales da un giro cuando acepta una beca para estudiar también en Canadá. Una decisión que se antoja triste para ambos y que se resuelve con el regreso de Lorenzo a los seis meses y la fundación de una agencia de detectives junto a Daniel. Un final feliz.

Desiré – Compañeros

A Claro Lago quizás la recordemos más por su papel de vasca bruta, con un corte de pelo que parece hecho con una hoz, como diría Dani Rovira en Ocho apellidos Vascos. Pero mucho antes del boom fílmico de la dos películas que recrean los tópicos de Euskadi y Cataluña a partes iguales, Clara ya contaba con un larga trayectoria en la gran y pequeña pantalla, entre la cual destaca su interpretación de Desiré, una joven superdotada a la que entonces infante actriz dio vida en Compañeros.

Desiré llega al Azcona cargada de ilusión y ansias por aprender. Su gran capacidad intelectual pronto será descubierta; un test de aptitud donde la joven demuestra una lógica matemática más propia de un alumno de Bachillerato que de un pequeño de Primaria alerta de su superdotación. Debido a ello, deja Madrid para comenzar un programa en Estados Unidos donde satisfacer todo su potencial. La noticia es bien encajada por todos salvo por Lolo, su romance adolescente con el que comparte amor y aficiones, especialmente el ajedrez. Seis meses después, Desiré regresa a España y hace creer que la experiencia ha sido maravillosa, una mentira que no puede ocultar a su fiel pareja, al que deja al final de la novena temporada muy apenado.

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23 años. Maño de nacimiento pero castellano-machego de corazón. Periodista recién graduado, amante de la educación y los debate políticos entre amigos. Adicto a las series españolas- sí, a las españolas-, youtube y algún que otro reality show. Con el mando en una mano y el libro en la otra ya soy feliz. Si me quieres encontrar, no te alejes mucho de la sección de televisión. I @carlos_ramos92

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