
A las redes sociales se les debe. Y mucho. Un grupo adecuado de
internautas pueden movilizar un movimiento como el 15-M...
Hacer de ti el ser más
odiado o el más adorado en cuestión de horas e, incluso, lograr que tu sueño
cinematográfico se haga realidad. Estamos ante un nuevo modelo de financiación,
el crowdfunding.
El crowdfunding, también conocido como financiación en masa, es un
sistema de financiación que consiste en un grupo de personas que decide
compartir la financiación de un determinado proyecto y apoyarlo. Este sistema
tuvo su origen en 1997, cuando los fans americanos de la estrella del rock
británica Marillion, decidieron financiar su gira por EEUU.
La llegada al cine de esta idea llegaría 7 años más tarde, cuando
en 2004 los productores
franceses Guillaume Colboc y Pommmeraud Benjamin lanzaron una campaña de
donaciones por internet para financiar su película “Demain la Veille” (Lugar para ayer). Bastaron tres
semanas para lograr su objetivo: 60.000 euros.
Más tarde, surgirán
conceptos como el crossmedia, para proyectos que se disgregan en diferentes
formatos y plataformas (desde el videojuego hasta las aplicaciones para móviles)
o el cine 2.0, cuando productor y consumidor son la misma persona. El
crowdfunding supone, no solo una participación proporcional en los beneficios
de la película y la aparición como productor en los títulos de crédito, sino
también la posibilidad de una implicación directa en el proceso diario del
proyecto cinematográfico, desde el guion hasta el montaje. Esto presenta una
ventana abierta increíble para las
jóvenes promesas de lo audiovisual.
Y las redes siguen
ganando terreno. Prueba de ello es el director Ridley Scott, quien se ha sumado
a la esta causa de la producción colectiva con su último proyecto: “Purefold”,
una serie de capítulos online sobre el ser humano. En nuestro país, el caso más
sonado es sin duda “El Cosmonauta”, película cuyo presupuesto total es de
860.000 euros, que esperan cubrir mediante crowdfunding, inversiones,
pre-ventas y patrocinios. Además, será distribuida a través de internet, DVD, televisión
y cine al mismo tiempo. Pero el crowfunding no se queda allí, también llega a la animación: “O
Apostolo” es un film gallego creado por stop
motion que, como novedad, sorteó entre los productores la posibilidad de
crear un personaje físicamente igual al ganador.
Pero, ¿es posible
aplicarlo a grandes cinematografías? Según muchos expertos, en estos momentos el crowdfunding solo sirve para
pequeños proyectos o experiencias puntuales más ambiciosas. No obstante, muchos de los proyectos
mencionados aquí incluyen grandes nombres. Con seguridad, se podría ir
avanzando hacia propuestas financieramente más sólidas que vayan más allá del
mecenazgo y el apoyo voluntarista.
Desde el 2010
existen en España varias plataformas de crowdfunding, las dos más conocidas son Lánzanos y Verkami. Si tiene un proyecto y necesita un héroe, ya
sabe. Puede ser la respuesta que el cine español estaba esperando.
Texto Marta Herranz
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