Y es que ya no se puede evitar, aunque bien es cierto
que a excepción de unos pocos, la gran mayoría ni puede, ni quiere. El tiempo ha dado la razón a aquellos que afirmamos en sus orígenes que esto no tenía vuelta atrás. Simplemente es lo que hay. De ahí que la industria del cine gire sus estrategias para lograr el importante respaldo que supone la Red. Ya no hay película que se precie que carezca de páginas en las redes sociales, webs oficiales, blogs…lo que es innegable es el gran poder que posee Internet. Pero, claro está, es una moneda de dos caras.
Hoy en día, es fácil encontrar películas para ver
online o descargar, sorprendiendo a menudo su alta calidad y su accesibilidad
incluso antes del estreno en las salas. Internet ofrece un amplio abanico de
posibilidades en formatos, idiomas e, incluso, en 3D. No obstante, durante el
año pasado, la piratería provocó pérdidas de más de 10 mil millones de euros.
El porcentaje de pirateo del cine es de un 76%, sólo superado por el asombroso
98% del sector musical, seguidas por los videojuegos (66,6%) y los libros
(43,5%). Nada está a salvo de la gran Red. De ahí que la Coalición de Creadores
e Industrias realice un seguimiento continuo a 300 webs que atentan contra la
propiedad intelectual en España; ya que aquí se alberga la gran mayoría de
estas páginas al carecer de normativa hasta hace poco.
La verdad es que el cine no es asequible para todos, y
no sólo por su precio. Espectadores que viven en zonas rurales tienen que coger
el coche para desplazarse 50 km para ir al cine. No nos engañemos, esa gente no
iría al cine de todos modos. Por lo que el problema no es Seriesyonkis, el
problema es el político de turno que quita un cine en plena Gran Vía para poner
una tienda de moda. Por ello, sólo las grandes distribuidoras pueden acarrear
esos gastos, por lo que el verdugo del cine de autor será mucha gente, pero no Internet.
O quizá el problema sean las subvenciones, si hubiese menos no se harían
películas por hacer. Cuántas veces hemos escuchado al preguntar por una
película “está bien, pero no para ir al cine”. Y qué gran verdad. Y es que Internet
es la excusa para todo. Si las películas se hacen para verlas en pantalla
grande, ¿por qué las vendes luego en Dvd? Defienden derechos de autor que luego
al parecer van a parar a manos del “honrado” Teddy Bautista, que será elegido
presidente, imputado o no.
Mientras, la gente de la industria se lleva las manos
a la cabeza, como ocurrió con la llegada del cine sonoro, que ya hubo gente que
advirtió del Apocalipsis…y aquí estamos. Son necesarias nuevas miras, un cambio
de formato no implica un cambio de ventana de consumición, términos que a
menudo son confundidos. Por ello, se debe reivindicar un nuevo modelo de
negocio, lo más justo posible para todos. Y ahí nuestros amigos norteamericanos
se nos han adelantado: El Canal Home Premiere de Direct Tv ha llegado a un
acuerdo con cuatro grandes majors
para ofrecer por Internet películas que aún se están proyectando en las salas.
Pero, ¿sería esto posible en España?
“Internet es la salvación de nuestro cine” afirmaba
Alex de la Iglesia en su discurso en la pasada gala de los Goya. Y es que el
agotamiento de ciertos modelos de negocio de distribución y exhibición
cinematográficos hace patente la necesidad de un cambio. Cierto es que si no
hay respeto hacia los autores, no habrá autores, pero también es verdad que el
cine no es nada sin los espectadores. Si las salas de cine y las distribuidoras
no están dispuestas a bajar el precio y el espectador a pagarlo, aquí hay un
problema. Y es que este tira y afloja no tendrá solución jamás.
Así que, por favor, dejemos de echar la culpa a Internet,
y veamos lo que verdaderamente es: una ventana a infinitas posibilidades, si se
saben aprovechar, claro está. Internet no es el futuro, Internet es el
presente. Y quien se lo tome a mal, pues ya sabe lo que se dice, si no puedes
con tu enemigo, únete a él.
Texto Marta Herranz
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