Pocos minutos pasaban de las 22h cuando Álvaro y su banda ponían un pie en el escenario del Miguel Delibes para dar comienzo a una de esas veladas de ensueño. Con todas las entradas vendidas días antes y en una noche en la que el
Pocos minutos pasaban de las 22h cuando Álvaro y su banda ponían un pie en el escenario del Miguel Delibes para dar comienzo a una de esas veladas de ensueño. Con todas las entradas vendidas días antes y en una noche en la que el